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Bienvenido a nuestro domicilio

Somos un equipo de ilustradores, que vamos en busca de personas que nos brinden su apoyo para desarrollarnos como dibujante ¿ Cómo? Abriéndonos su casa y posando para nosotros.

Dibujo a Domicilio es una iniciativa que busca reactivar el dibujo del modelo al natural, acercar la experiencia del dibujante a las casas para así reactivar el uso de la antigua figura del pintor de cámara, con una mirada más fresca y fomentar de esta manera la experiencia artística ya nos solo por parte dele los artistas sino también por parte del modelo quién quiera que sea nuestro anfitrión!
English
THE WALK IN ARTIST (Dibujo a Domicilio) We are a group of artist in search of people that can give us their support in our development as a illustrators.
This iniciative expects to reactivate natural figure drawing as used in the late middle ages when painters went to palaces to draw members of the royal families but with a fresh and modern point of view. How can this be done? inviting us to their homes and posing for us. As a host you will gaing a rich experience joining for about 2 hours the world of the artists!!

CRÍTICA

DIBUJO A DOMICILIO

Dibujo a Domicilio es un colectivo lleva mas de 4 años funcionando en madrid.
Estoy muy orgullosa de ser la creadora y la responsable de esta iniciativa que me ha regalado muchas experiencias y permitido contactar a muchas personas maravillosas además de compartir con un equipo de profesionales del área de Bellas artes como Alejandro Armas Vidal, Alfonso Rodríguez,Ronald Carrillo, Ivan Solbes, Javier Aguilera, Víctor Zurdo,  Alya Mark, Daniel Alonso Rivero, y Daniel García (en orden de aparición)


Julio César Abad Vidal, crítico de arte
Dibujo a Domicilio, un cautivador proyecto colectivo socio-artístico
Julio César Abad Vidal

Una experiencia estética
En el presente panorama artístico en España, la práctica del dibujo goza de un vivificante estado de salud. No sólo por el notable entusiasmo con el que abrazan los dibujantes su tarea, sino por cuanto el medio parece servir, desde la humildad de los instrumentos que precisa para su desarrollo, a una ansiedad comunicativa y reflexiva, a menudo imbuida de una manifiesta conciencia social, que sus cultivadores encontrarían hoy muy difícil poder desarrollar mediante técnicas y procedimientos costosos. En este sugestivo escenario del dibujo se desarrolla desde hace más de tres años un encomiable proyecto artístico colectivo conocido bajo el ilustrativo nombre de Dibujo a Domicilio.

Dibujo a Domicilio es un proyecto abierto en noviembre de 2010 por Daniela Guglielmetti, chilena de origen, venezolana de adopción, y residente en Madrid durante buena parte de los últimos diez años. El sistema de trabajo que Guglielmetti puso en marcha inicialmente en solitario, pero que pronto hizo extensible a una serie de compañeros dibujantes, precisa para el desarrollo de sus actividades del desplazamiento a las casas de diversos modelos. En estos entornos domésticos, a los que accede por invitación, el equipo procede a la realización de diferentes retratos en sendas sesiones en una única jornada vespertina.

Este proyecto supone, asimismo, una aportación del mayor interés a las prácticas retratísticas contemporáneas. Con la difusión del retrato fotográfico, la dimensión estética del éste ha pasado frecuentemente a un segundo plano para ser, en numerosas ocasiones, una mera cuestión instrumental o de compromiso. En la actualidad, el retrato es ya algo común, y en ocasiones, tedioso e incómodo, como ocurre en ceremonias y conmemoraciones familiares, o rutinario y engorroso, por fuerza de los trámites y de las burocracias. La actitud de Dibujo a Domicilio favorece, gracias a su método de trabajo y su vocación social, que el retrato se convierta en una experiencia estética insospechada para muchos, y, en particular, para los numerosos modelos ajenos por completo al mundo del arte, personas que han llegado al conocimiento del colectivo a través del relato de las experiencias gozadas junto a estos dibujantes por amigos o familiares.


August Sander, Retratista
Quien escribe siente, como espectador de sus obras, como acompañante de algunas de sus sesiones y como el huésped de una de ellas, que los integrantes de Dibujo a Domicilio concitan en su trabajo una desaforada y compañera pasión por el dibujo y una distinguida humildad. Durante sus sesiones de trabajo, nuestros dibujantes se conducen con suavidad, pero no con la propia de los invitados tímidos, sino con la de aquellos que, respetuosos y abiertos, siempre se muestran solícitos a participar en unos juegos que pauta el anfitrión. Identifica, asimismo, al proyecto una marcada preocupación social. Sus miembros aluden a sus modelos no como meros sujetos de representación, sino como colaboradores necesarios para la prosperidad de su objetivo. Se trata, pues, de una relación simbiótica, ya que si la experiencia resulta enriquecedora para sus huéspedes, estas mismas sesiones mantienen alerta a los dibujantes, permitiéndoles fraguarse los ojos y las manos y ampliar el conocimiento de la realidad social de nuestro tiempo. Dibujo a Domicilio abriga la ambición de lograr retratar al mayor espectro de individuos, de hogares, de estamentos sociales, de sentires estéticos, hasta convertir el proyecto en una sociológica investigación estética, al modo, podría apuntarse –y pese a las extraordinarias diferencias que distinguen el tiempo, el trabajo y la materia del dibujo y de la fotografía–, de las estrategias fotográficas contemporáneas seguidoras del esfuerzo pionero de August Sander.

Una práctica metódica
Además de su creadora, Daniela Guglielmetti, quien salvo por una paréntesis de tres meses ha participado en todas las sesiones desde el inicio de sus actividades, han integrado Dibujo a Domicilio durante sus tres primeros años de actividad: Alejandro Armas Vidal, Ronald Carrillo, Alya Mark, Alfonso Rodríguez, Iván Solbes, y ha contado, asimismo, con la intervención más esporádica de, entre otros, Daniel García. En la actualidad, de modo regular, el equipo se halla constituido además de por la propia Guglielmetti y por Carrillo, por Javier Aguilera, Daniel Alonso y Víctor Zurdo. El trabajo ha nacido y se desarrolla en Madrid, ciudad en la que viven los miembros durante su participación en el colectivo, aunque han realizado algunas visitas a la costa levantina y aun a Francia. 

El método de trabajo de Dibujo a Domicilio presenta una serie de particularidades respecto de las características que suelen definir la relación habitual entre un comitente y su retratista. En primer lugar, los dibujos, si bien realizados individualmente, son creados simultáneamente por una comunidad de artistas. En segundo lugar, el modelo que contacta con Dibujo a Domicilio carece de la obligación de desembolsar cantidad alguna ni de adquirir necesariamente ninguna de las obras que los dibujantes pueden, no obstante, mostrar en exposiciones. Dibujo a Domicilio se ha desplazado a las casas de quienes desean posar para ellos. Se trata de una acción por encargo tanto como de una dinámica de pasos codificados que consigue una progresiva distensión en el modelo y una mayor penetración del dibujante en su objetivo. Las sesiones tienen lugar las noches de los martes y se suelen desarrollar en cinco tiempos de quince minutos cada uno. Abre la jornada un brindis con vino y entre el tercer y el cuarto posado se establece una pausa durante la que se comparte un tentempié de acuerdo al criterio del anfitrión. Este protocolo persigue el establecimiento de una comunicación entre el grupo de dibujantes y sus modelos, quienes sirven, al mismo tiempo, de anfitriones de una suerte de fiesta imprevisible y de mecenas. 

Quince minutos no es un intervalo temporal facilitador para la tarea que desempeñan. Sí lo es, en cambio, para el modelo, quien, al no ser profesional, sufriría si el posado se prolongara mucho más. La urgencia constituye un estímulo para sus actores, quienes se limitan a retocar lo imprescindible una vez concluida la sesión, y siempre en el espacio de tiempo inmediatamente anterior al de su siguiente jornada de dibujo. Y, frente a la instantaneidad, al momento detenido propio del retrato fotográfico, durante esos minutos al modelo, que debe mantener su postura, le ocurren cosas. Aun salpicados por algunos comentarios, esos quince minutos que se prolonga cada posado fuerzan al modelo a tomarse una pausa, a hablar consigo mismo, de un modo en que las sociedades nuestras de las prisas y del paro parecen haber estigmatizado. Los dibujantes cambian durante cada una de las sesiones, frecuentemente, de ubicación, evolucionando alrededor del modelo hasta encontrar una perspectiva –frontal, lateral, de picado– y una luminosidad que les permitan alcanzar un acercamiento mejor. Su simpatía y afabilidad se manifiestan, asimismo, cuando, preceptivamente, escuchan los comentarios que sus retratados deseen hacer a cada uno de los dibujos de cada una de las sesiones y que les son desvelados de modo simultáneo cuando el reloj marca que el plazo se ha cumplido.

Los miembros de Dibujo a Domicilio fomentan la participación de sus modelos, sirviéndose como un catalizador de sus fantasías, en ocasiones, en un ocurrente juego de disfraces. De este modo se encontraron, sin pretenderlo, con un par de anfitriones, una mujer y un joven que en un breve espacio de tiempo, apenas con un mes de diferencia, les solicitaron posar de modo erótico, sensual en el primer caso, vistiendo apenas unas ligas medias; y un ejercicio de bondage, en el segundo. Estas solicitudes han movido los integrantes del colectivo a emprender una serie de Dibujo Erótico a Domicilio, cuyas sesiones tienen lugar los jueves, y en las que la dinámica habitual de trabajo pretende respetarse lo máximo posible. Algunas de las sesiones, protagonizadas por una sola persona, constituyen ejercicios marcados por el Narcicismo –así, no es posible reprimir el recuerdo de la iconografía de San Sebastián y el eco de su apropiación narcisista por un Mishima, por ejemplo–, en algunas de las poses de su segundo modelo erótico. Pero otras sirven, no tanto al exhibicionismo, cuanto a una intensificación de los juegos –que son, a un tiempo, presencia y fantasía, acontecimiento e invitación, acción y preámbulo– de algunas parejas que establece un registro de diversas orientaciones y fantasías sexuales, un acicate para la vocación ecuménica de registro social que guía a Dibujo a Domicilio.

La experiencia se hace visible
Desde un punto de vista artístico, los usos de los dibujantes no pueden ser más distintos. Lo son sus instrumentos, grafito, acuarela, bolígrafo y rotuladores. Lo es su cromatismo, pues algunos de los dibujantes incorporan marcadamente el color. Y lo es el modo de acometer el dibujo, desde quienes encajan la figura antes de detallar los rostros o las partes anatómicas que consideren más elocuentes, hasta los que se guían progresivamente por las partes sin haberlas integrado en una estructura anterior. Asimismo, difieren, y sensiblemente, los lenguajes, desde opciones clasicistas hasta gráficas, con tendencias a los lenguajes del cómic. El contorno puede ser fluido o anguloso, otorgando al mismo modelo personalidades diferentes de acuerdo a la sensibilidad de cada uno de los dibujantes.
Exposición en Habitar la Línea
Además de la marcada vocación de investigación social y del particular método de trabajo de Dibujo a Domicilio, existe un tercer elemento vehicular de su proyecto: el de la difusión de sus resultados. Una difusión que se presenta mediante el sistema tradicional de exposiciones en galerías de arte, si bien con características, asimismo, específicas, y una elaborada difusión virtual libre.


En efecto, cada una de las sesiones es documentada en el blog de Dibujo a Domicilio (http://dibujoadomicilio.blogspot.com.es/) con unas breves notas explicativas y un anecdotario redactados originalmente por Guglielmetti, a quien ha sucedido, durante el último año, Víctor Zurdo. Asimismo, regularmente se ofrecen exposiciones en las que se presenta una selección de dibujos de las sesiones que se han ofrecido desde la convocatoria anterior, de modo que todas las sesiones son presentadas en una ocasión al público. Estas exposiciones, además del habitual elemento mercantil, pues aunque el modelo tiene preferencia, están disponibles para adquisición al gran público, ofrecen algunas particularidades consecuentes con esta relación que el equipo de dibujantes desea establecer con cada uno de sus modelos. Para cada una de sus exposiciones, Dibujo a Domicilio invita a los modelos que han posado para las obras presentadas, propiciando un reencuentro festivo y dadivoso. Y es que quienes fueron huéspedes de estas sesiones, son obsequiados con las reproducciones, consistentes en impresiones fotográficas, de su correspondiente carpeta de dibujos. Cada uno de estos modelos es identificado con una cartela que se adhiere a su pecho, por lo que el espectador puede cotejar al modelo con los frutos de la sesión en la que fue protagonista.


La elección de la estrategia artística de Dibujo a Domicilio resulta colectiva, participativa y abierta al gran público. Y lo es partiendo de la identidad misma de sus modelos; cualquiera puede serlo previa cita (se contacta con ellos a través del blog) y sin desembolso alguno. Asimismo caracteriza su trabajo la sensible vocación de mostrar públicamente los frutos de sus trabajos, mediante la muestra virtual (de igual modo, en su blog) y física de sus producciones, en unas exposiciones temporales caracterizadas por un marcado componente lúdico. El conjunto de los pasos que conducen a los integrantes de Dibujo a Domicilio hace de su entrega, engrandecida por su humildad, por su sinceridad y por la pericia de las manos de los dibujantes, una práctica artística de vocación social del mayor interés.
Julio César Abad Vidal 
Madrid, 2014

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